sábado, 26 de agosto de 2017

A 50 años de la muerte de Brian Epstein

Se han cumplido ya 50 años de la muerte de Brian Epstein y nadie sabe lo que ocurrió exactamente aquel sábado 26 de agosto del año 1967, mientras que los Beatles estaban en Bangor, al norte de Gales, siguiendo las meditaciones del Maharishi Mahesh Yogi.

Aparentemente, Brian Epstein estaba de buen humor por aquellos días, a pesar de que su padre había muerto unas seis semanas antes. Brian había estado con los Beatles por última vez cuando fue a verlos a los estudios Chappell. Exactamente, el miércoles día 23 agosto. Paul McCartney estaba grabando su canción 'Your mother should know', precisamente la última canción que aparece en la película 'Magical Mystery Tour'.

Brian sabía que los Beatles se iban de fín de semana a Gales, con el Maharishi. George Harrison los había convencido a todos menos a él, tan proclive sólo y estrictamente a las celebraciones ortodoxamente judías. Así que organizó un fín de semana alternativo. Le gustaba pasar días en una casa que tenía Warbleton,en Sussex, a la que llamaba Kingsley Hill. Así que invitó a sus amigos más fieles. Es decir, su asistente Peter Brown y a Geopffrey Ellis, su principal ejecutivo de su organización NEMS. Brian había 'alquilado' a unos cuatro 'boys'. Se puso nervioso al ver que no llegaban en aquella tarde tan larga. Así que se enfadó, tomó su maravilloso Bentley descapotable y regresó a Londres. Curiosamente, los cuatro chicos alquilados se presentaron en Kingsley Hill pocos minutos después de que se hubiera marchado.

Su amigo Peter Brown le llamó al día siguiente a su casa de Chapel Street, su mansión en Belgravia, donde los Beatles habían presentado el 'Sgt. Peppers'. Según la versión de Brown, a Brian se le escuchaba como drogado. Trató de convencerle para que regresara a la casa de campo, pero Epstein le contestó que prefería comer algo, leer su correo y ver el programa 'Juke Box Jury' en televisión, algo así como 'La voz', para que se diga que ahora se inventa algo.

Brian tenía a una pareja española como criados. Antonio y María. Los dos hablaban mal inglés, pero al mediodía del domingo día 27 de agosto, al insistir y tocar en la puerta del dormitorio de Brian y no encontrar respuesta, se pusieron muy nerviosos. Sabían que Brian había llegado el viernes por la tarde, pero el sábado no tuvieron ni una sóla noticia del manager de los Beatles. Llamaron entonces a Peter Brown y al doctor John Galway. Cuando derribaron la puerta encontraron muerto al "quinto beatle".

Peter Brown limpió toda la casa de sustancias perversas, para que cuando llegara la policía no encontraran restos de droga o alguna pastilla incriminatoria. Como resultado de la encuesta de la polícia, el investigador dictaminó que la muerte de Brian Epstein se había producido por haber ingerido seis pastillas de Carbitral, un fuerte barbitúrico, insuficiente para haberle provocado su deceso, pero mezclado con grandes dosis de alcohol, fue más que suficiente para provocarle la muerte. Peter Brown, en un libro sobre Epstein que publicó tiempo después, aseguró que había encontrado una nota de suicidio, en la que Brian decía que su vida le había desbordado mentalmente. Luego, desmintió que fuese la nota de suicido del día de su muerte, que habría sido otra que escribió antes.

¿Por qué Brian Epstein estaba sobrepasado mentalmente? Decisivamente, porque su contrato con los Beatles finalizaba en el mes de septiembre. Como "los chicos" no renovaran, Brian Epstein no sabría qué hacer con su vida. Paul McCartney, tan roñoso como siempre, no era partidario de seguir con Epstein. En parte, tenía razón. Epstein se había dejado devorar por Dick James, un tiburón de las editoriales musicales, permitiendo que se hiciera con el 40% de los derechos de las canciones de Lennon y McCartney, simplemente, por no hacer nada. Los Beatles, además, cobraban una miseria en royalties por parte de la EMI, por culpa de los malos contratos de Brian. Incluso había cedidos los derechos de marketing y mercadotecnia a un negociante de los Estados Unidos por un pequeño y pobre puñado de dólares.

En enero, el australiano Robert Stigwood, que lo quería comprar todo en música y llevaba los negocios de Eric Clapton y los Bee Gees, había querido entrar también en el negocio de los Beatles. Puso medio millón de libras esterlinas, que se quedó Brian y ya estaba dentro de las organización NEMS de Epstein.

Pero no era tan sólo la parte económica. Brian estaba sumergido en una depresión constante, abusaba excesivamente de las anfetaminas y perdía inmensas cantidades de dinero en el juego, en su favorito, en el 'chemin de fer', en el Casino o Club Clermont, donde jugaban los famosos hermanos Kray, reyes de la mafia inglesa en aquellos días. Por eso, para Brown pesaba la posibilidad de que los Kray le asesinaran por deudas de juego. Además, Brian se había envuelto en algunos escándalos por su arriesgada vida homosexual, incluso con gente del hampa o chulos de chicos jóvenes. Un par de veces corrió el peligro de caer en manos de la policía, porque la homosexualidad en Inglaterra, en el mes de agosto de 1967 estaba todavía castigada con la cárcel. Con toda ironía, un mes más tarde de su muerte, la ley quedaba prescrita.

Francamente, Brian estaba destruyéndose a sí mismo, en aquel verano del amor del año 1967, en plena gloria de los Beatles con el 'Sgt. Peppers'. El problema aún se agigantaba más, porque sin giras de los Beatles, ¿qué le quedaba por hacer como manager? Incluso sabía que Paul McCartney le había dicho a su entorno que Brian era pobre hombre de negocios, que se había dejado engañar por las rapaces del negocio musical. Era John Lennon quien a veces también le trataba brutalmente. Le insultaba con frases como "cerdo judío" o "maricón de mierda". John Lennon era my agresivo con Brian. Se portaba con él como un anti semita y homófobo radical. Quizá porque Brian abusara sexualmente de John durante aquellas misteriosas vacaciones en Barcelona, en el año 1963, cuando Lennon todavía era tierno en la fama. Marianne Faithfull aseguró en el libro de Debbie Geller, que Brian se acostó con John. Esa extraña relación se convirtió en 1991 en una extraña película 'indie' llamada 'The Hours and the Times' . No hace mucho la he vuelto a ver. Hay una escena morbosa con Brian y John en la bañera y otra, con los dos en la cama. Nadie se querelló por la película. Ni siquiera Yoko Ono.

Fue el mismo John que dijo que sólo un par de años más tarde, los Beatles, simplemente, colapsaron tras la muerte de Brian. Aunque también le llamó mal negociante, más teatral, más artista, que administrador.

Al final, Brian Epstein se hartó de luchar contra la hegemonía de Paul McCartney, que se sentía el nuevo 'rey midas' del grupo. Al final de su extinción, los Beatles fueron crueles, devastadores e injustos con su manager, su guía, su orientador celestial. Muy irrespetuosos con el hombre que construyó a los Beatles, les vistió, les adecentó, les hizo ser artistas, tanto como él. Fue el perfecto Pigmalion en la historia de la música. El artista que, quizá por su homosexualidad, vio antes que nadie la brutal atracción sexual de los Beatles, una salvaje fuerza de persuasión. Por eso, fue el 'quinto beatle', el príncipe 'gay' del pop.

El cuerpo de Brian está enterrado en Aintree, en Long Lane, en una pobre sección, la A y es la tumba H12. Es deprimente el lugar tétrico y pobre. Pero ahí están los restos del hombre que fue uno de los mejores arquitectos artísticos del siglo XX. Su lápida se encuentra en un lugar lúgubre, insoportable. Julián Ruíz, www.elmundo.es



sábado, 10 de junio de 2017

La historia del Sgt Pepper, canción por canción

Aunque varias voces difieren, a menudo Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band es considerado como el mejor álbum en la discografía de los Beatles. Hay quienes declaran que también es el mejor de todos los tiempos.

En 1966, los Beatles atravesaban el mejor y el peor de sus momentos. Se encontraban en la cumbre de su creatividad, pero la tensión entre ellos manaba con la violencia de un géiser: las aspiraciones de protagonismo de Paul son cada vez más obvias y se involucra en proyectos cinematográficos antes de hacer un largo viaje a Kenia; John participa en la película How I Won The War, de Richard Lester, filmada en España; George viaja a la India para estudiar sítara con Ravi Shankar.

No obstante, los genios aún se atraen. El 24 de noviembre de aquel año inician las sesiones de grabación de Sgt. Pepper’s

Opiniones al margen —y aunque es cierto que no recopila las mejores canciones de la banda— el disco posee cualidades irrefutables. Es el paradigma de una época en todos sus niveles: la música, el concepto, las letras, la portada, la duración de las sesiones de grabación.

Éstas es la historia de cada una de las canciones:

Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band

Asediados por el exceso de fama, el grupo buscó despegarse de la farándula. La idea de hacer un disco conceptual les permitiría quedarse en segundo plano. Ya no serían los Beatles quienes tocarían sino que serían los integrantes de una orquesta liderada por el Sargento Pimienta. Esta idea, sin embargo, sólo fue aplicada en las dos primeras canciones y al reprise que precede a “A Day In The Life”. De cualquier modo, junto al Pet Sounds de los Beach Boys, éste es considerado como uno de los pioneros del álbum conceptual.

George, que fue relegado a tocar las maracas en muchas de las canciones, perdió un tiempo precioso intentando arrancarle un solo a su guitarra, por lo que Paul —con dedos inclementes— se lo apropió. Para recrear la atmósfera de concierto se utilizaron tomas que habían sido grabadas en las sesiones de “A Day In The Life” mientras la orquesta afinaba y los gritos del público fueron extraídos del concierto en el Hollywood Bowl.

El 4 de junio, tres días después del lanzamiento, Paul y George asistieron al concierto de Jimi Hendrix, quien los sorprendió con una versión soberbia e inesperada de la canción.

With A Little Help From My Friends

Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band termina con la majestuosa presentación de Billy Shears —el alter ego de Ringo— y se enlaza con este himno a la amistad. Para el primer verso, John y Paul habían escrito “What would you do if I sang out of tune? Would you stand up and throw tomatoes at me?” (¿Qué harías si desafino? ¿Te levantarías y me lanzarías tomates?), pero Ringo se opuso a cantarlo porque temía que, al cantarla en vivo, los fans se lo tomaran en serio. Paul ha contado que él y John hacían bromas sugerentes con versos como “What do you see when you turn out the light? I can’t tell you but I know it’s mine” (¿Qué ves cuando apagas la luz? No te lo puedo decir, pero sé que es mío).

El día de la grabación, los Fab Four habían pasado un día agotador con los preparativos de la sesión de fotos para la portada. Tras grabar la base rítmica, Ringo creyó que podía tirar las baquetas y retirarse, pero sus compañeros le pidieron que grabara la voz. El tema se volvió tan popular que Joe Cocker y Sam & Park hicieron versiones espléndidas de él.

Lucy In The Sky With Diamonds

Ésta es, quizá, la canción más comentada del disco. Innumerables debates han enfrentado a los bitlémanos a causa de sus posibles significados ocultos. En una entrevista concedida a David Sheff —publicada por Playboy Press en 1981—, Lennon aseguró que era una coincidencia que las iniciales formaran las siglas LSD y que la idea no había pasado por su cabeza hasta que alguien la sugirió.

Los otros Beatles y George Martin confirmaron esa versión, sin embargo la BBC prohibió su transmisión. La historia oficial dicta que John escribió la canción tras ver el dibujo en el que su hijo, Julian, había retratado a su amiga LucyLucy O’Donnell, fallecida en 2009— en un cielo con diamantes. Lennon fusionó esa frase con el universo de Alicia en el país de las maravillas. Paul aportó las frases cellophane flowers y kaleidoscope eyes. El actual poseedor de aquel dibujo es David Gilmour, guitarrista de Pink Floyd.

Getting Better

Durante un tiempo, en 1964, Jimmy Nicol sustituyó a Ringo. Los miembros de la banda lo recuerdan, entre otras cosas, porque siempre repetía: “It’s getting better” (Va mejorando). Hunter Davies —primer biógrafo del grupo— cuenta que un día, durante un paseo, Paul recordó la frase y se apresuró a plasmarla en una canción. Cuando John llegó para afinar la letra, toda la música estaba compuesta.

Mientras Paul utilizó la canción para saldar cuentas de su pasado, John le confesó a David Sheff que se consideraba un “maltratador que no podía expresarse” y reconoció que esa era la razón por la que profesaba el amor y la paz. “Soy un hombre violento que ha aprendido a no serlo más y que se arrepiente de su violencia”.

Por cierto, con un total de 15, es la canción que requirió más tomas.
Fixing a Hole

Aunque, como en el caso de “Lucy in the sky…”, ha suscitado numerosas interpretaciones, —referencias al consumo de heroína, entre otras— Paul ha dicho que su objetivo era celebrar los placeres de la cannabis. Atravesaba un momento complejo, se sentía asediado y necesitaba recuperar el control sobre su vida.

Ésta fue la única canción que no se grabó por completo en los estudios Abbey Road, que aquel 9 de febrero de 1967 estaban ocupados. El grupo se trasladó entonces al modesto estudio Regent Sound, que ya habían ocupado los Stones. Ahí se realizan tres tomas, pero la segunda fue la elegida para la mezcla final.

She´s Leaving Home

Una noticia del DailyMail fechada el 27 de febrero fue la inspiración de este tema. Melanie Coe, estudiante de 17 años, acaba de fugarse ante la voz trágica de su padre, que se lamenta: “No comprendo por qué se marchó, lo tenía todo aquí”.

Cuando terminó de escribirla, Paul llamó a George Martin para pedirle que escribiera los arreglos y que se encontrara con él para trabajarlos. Pero Martin ya tenía programada una sesión con Cilla Black y ni siquiera el fervor insistente de McCartney pudo disuadirlo.

Indignado, Paul cuelga. Un día después llega al estudio con el músico Mike Leander y un montón de hojas: los arreglos. Años después, ambos —Martin y McCartney— confesarían que aquel incidente representaba una herida profunda que costó cerrar.

Being For The Benefit Of Mr. Kite!

En enero del 67, durante una pausa para el almuerzo en las grabaciones del material visual de “Strawberry Fields Forever”, John se topa con un cartel que anuncia la llegada del circo de Pablo Fanque. Inspirado en él, escribe una canción en la que todos los personajes pertenecen a ese espectáculo.

Del mismo cartel surgió la idea para el eslogan del disco: A splendid time is guaranteed for all (Un tiempo espléndido está garantizado para todos.)

Dato curioso: en el minuto 1:43, una imprecisión en el proceso de edición provoca que se escuche cortado el inicio del quinto verso, en la tercera estrofa.

Within You Without You

Retomemos el caso de George. Ya he dicho que éste es, quizá, el álbum en el que menos participa: no sólo Paul le robó varios solos en algunos de los temas más populares, además en no pocas canciones su rol se limitó a las maracas —tarea nada despreciable, por cierto—.

Harrison había pasado una larga temporada estudiando cítara y otros instrumentos propios de la música de la India con Ravi Shankar. Su amigo Klaus Voorman cuenta en sus memorias que la idea de la canción surgió una tarde mientras jugueteaban con un armonio que había en su casa.

Con solo dos tomas, “Within You Without You” es también la canción más larga del álbum. Desconozco si se trató de alguna especie de venganza, pero en ella no participó ninguno de los otros Beatles.

When I’m Sixty-Four

Fue compuesta cuando Paul tenía 16 años. Según cuenta, su idea era integrarla a alguna comedia musical u otro espectáculo similar. El grupo la usaba como bateador emergente cuando se descomponían sus amplificadores, porque la versión más rústica sólo requería el acompañamiento del piano.

Cuando terminaron de grabarla, Paul no parecía satisfecho. Pidió entonces al ingeniero de sonido, Geoff Emerick, que acelerara la pista para elevarla un semitono. Según George Martin, Paul buscaba recuperar el sonido que tenía su voz a los 16, pero en Many Years From Now, de Barry Miles, Paul contó que simplemente buscaba un sonido menos pomposo.

Lovely Rita

La canción hace referencia a una meter maid —auxiliar de policía—. A Paul le divierte la connotación sexual de la palabra maid y le basta para escribir sobre un personaje ficticio. Después de la publicación del disco, una mujer llamada Meta Davies aseguró ser la musa de la canción. Decía que tiempo atrás había multado a Paul, quien, encantador, le preguntó su nombre.

Aunque no se considere una de las mejores del álbum, forjó un nuevo hábito para Paul. Durante las sesiones experimentó grabando el bajo en solitario para poner toda su atención en la ejecución. Según Paul, desde entonces el nivel de sus líneas melódicas mejoró.

Good Morning, Good Morning

En sus días de mayor fama con los Beatles, John padecía interminables jornadas de aburrimiento. Su vida privada se torna tediosa de manera paralela al estado de su relación. Por entonces no soportaba el silencio. Siempre mantenía encendida alguna televisión. Por eso no resulta extraño saber que el título de la canción procede de un anuncio de cereal.

Terminada la canción, sin estar plenamente convencido del resultado, John sugiere hacer un montaje de sonidos animalescos que se empalmen uno tras otro, para lograr el efecto de que uno se come al siguiente.

Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (reprise)

Neil Aspinall, roadmanager y asistente personal del grupo, sugiere retomar la idea de álbum conceptual para el cierre del disco. Es así como el Sargento Pimienta se convierte en el presentador del disco, haciendo sus apariciones en la primera y en la penúltima canción. Extrañamente motivados, los Fab Four llegan por fin al final de ese periodo de grabación.

A Day In The Life

Quizá la canción más notable del disco —afirmación osada, lo sé—. Como le ocurrió a Paul con “She’s Leaving Home”, John se inspiró en un par de noticias publicadas en el Daily Mail: la muerte del heredero de los Guinness en un accidente automovilístico y la reparación de unos 4 mil baches en las calles de Blackburn. Al escucharla —aún con “In The Life Of” como título provisional— George Martin y Geoff Emerick quedan imrpesionados.

Paul sugiere incorporar la frase I’d love to turn you up, otra provocación al sistema que satanizaba el uso de drogas recreativas, e incorpora el puente que une a la sección orquestal con la tercera estrofa.

El ambiente está relajado y expectante. En lugar de una cuenta convencional, John susurra un sugarplump fair, sugarplump fairy (un tipo de dulce).

Los Beatles sabían que necesitaban una sección provocadora. Deciden entonces dejar 24 compases de silencio entre el primer y el segundo I’d love to turn you up, incluso sin saber bien con qué rellenarían ese espacio.

Es el road manager, Mal Evans, quien realiza la cuenta. El objetivo inicial era desaparecer su voz en edición, pero hacerlo resultó casi imposible. Lo mismo ocurrió con el despertador que marca el final de la cuenta, que, como un accidente feliz, coincide con las primeras palabras que canta Paul en el puente: Woke up!

A John se le ocurrió llenar esos 24 compases con una orquesta que tocara notas de manera aleatoria desde lo más bajo del registro de sus instrumentos hasta lograr un crescendo que “sonara como el fin del mundo”.

Para el grand finale, Paul sugirió que todo el mundo emitiera una nota al unísono, pero la idea no convenció y fue desechada. La solución llegó casi inesperadamente: tocar el mismo acorde en varios pianos a la vez. Por fin, el disco estaba concluido.

*En la toma uno, incluida en la edición de lujo del disco, se escuchan los experimentos previos a la versión final. primeraplananoticias.mx

Yoko Ono convoca a mujeres víctimas de la violencia de género

La artista japonesa Yoko Ono, viuda del líder de los Beatles John Lenon, convocó a todas las mujeres que hayan sido víctimas de la violencia de género a formar parte de su proyecto Resurgiendo, que será exhibido en Santiago de Chile desde el 23 de junio.

La maestra japonesa del arte conceptual invitó a las mujeres a compartir su experiencia de manera anónima junto con una foto de sus ojos.

La iniciativa será mostrada en Chile hasta el próximo 22 de octubre en una instalación que busca ofrecer “una instancia de catarsis y sanación para aquellas cuyos cuerpos o mentes han sufrido agresiones”, la muestra forma parte de la gran exposición retrospectiva Dream Come True (Sueño hecho realidad).

Resurgiendo contó con miles de testimonios de mujeres de todas partes del mundo, desde su primera convocatoria en abril de 2013, donde se mostró en la versión 55 de la Bienal de Venecia, en el Palazza Bembo, en su aclamada muestra Personal Structures.

El material reunido a través de la página web del centro cultural CorpArtes, con fecha límite del 8 de octubre, se integrará a las más de 80 piezas producidas desde los años 60 en adelante, donde se incluye lo visual, la música, el dibujo y la creación.

Yoko Ono nació en Japón en 1933 y formó parte del movimiento vanguardista en la época de los 60, donde fue integrante del grupo Fluxus y muy asidua al arte conceptual, en el cual las ideas son el motor y la esencia de la obra de arte.

Ono participó en la creación de libros relacionados al arte, películas conceptuales y varios discos musicales marcados por el experimentalismo, donde contó con la colaboración del exlíder de los Beatles.  www.cubadebate.cu

miércoles, 15 de marzo de 2017

George Harrison y su pasión por los autos

Los coches de George Harrison, ex componente de los Beatles, eran la envidia del vecindario en Oxfordshire (Inglaterra). Y no es para menos porque en el garaje de su mansión Friar Park llegó a acumular más de cien juguetes de Aston Martin, Jaguar, McLaren, Ferrari o Mercedes.

No tenía mal gusto el chico este. Solo hay que ver el chalet adosado en el que vivía el pobre, compuesto por poco más de un centenar de habitaciones.

De los cuatro integrantes del conjunto de Liverpool, George Harrison fue el más apasionado por el mundo del motor. Pero no solo coleccionaba deportivos como si fueran cromos, sino que también le apasionaba la competición, especialmente la F1.

George con James Hunt
Tanto es así que asistía con frecuencia a los Grandes Premios del Mundial, donde era habitual verle charlar por el paddock con los mejores pilotos de F1, como Ayrton Senna. Incluso con algunos de ellos, como fue el caso de Emerson Fittipaldi, llegó a trabar una gran amistad.

También con su compatriota James Hunt, uno de los corredores fiesteros del Gran Circo, solía conversar en los circuitos.

George en su Ford Anglia modelo 1955

Uno de los primeros coches de George Harrison fue un Ford Anglia 1955. Viendo el modesto vehículo está claro que se lo compró antes de que llegara la beatlemanía y con ella, los millones. Por aquel entonces su cartera y sus posibilidades todavía estaban muy alejadas del richacón en el que más tarde se convertiría.

Cuando el negocio de la música con sus tres colegas empezó a irles bien, Harrison dio rienda suelta a sus caprichos motorizados. Uno de los primeros se llamó Jaguar E-Type, con el que posó en 1964.

En su Jaguar E-Type en 1964
Como buen británico, el amigo George, siendo ya toda una estrella del rock, se decidió a ampliar su camada con un imponente Aston Martin DB5 1965.

Por otra parte, recuerda que en los años 60 se llevaba mucho la temática psicodélica, como en el caso del famoso Rolls de John Lennon. Y claro, Harrison se apuntó a la moda con un Mini 1966 que aparecía en la película Magical Mystery Tour.

Evidentemente que después de degustar los mejores bocados de su país, el cantante saboreó las delicatessen italianas. Un buen ejemplo de su buen paladar lo constituye el Ferrari 365 GTC 1969.
Aston Martin DB5 1965, de George

¿Y qué te parece el Ferrari Dino 246 GTS que disfrutó desde principios de los 70? Mucho rollito hippie, budista y antisistema, pero este señor vivía como un capitalista de tomo y lomo.

En su minúsculo parking, George encontró espacio para una bestia de la época: el Mercedes-Benz 560E AMG 1986. Por cierto, cuando se cansó de él, se lo cedió a su amigo Jeff Lynne, vocalista y líder de la E.L.O. Ya se sabe que entre camaradas del espectáculo se tienen este tipo de detalles. Ya les digo yo que esas cortesías no son nada habituales dentro del periodismo.

Mini psicodélico que aparece en MMT

Probablemente, el McLaren F1 sea uno de los coches de George Harrison que más nos gustan. Según cuenta la leyenda, lo construyeron los chicos de Woking para él. Siguiendo con los cotilleos, ¿sabías que su ex amigo Eric Clapton, además de conquistar a su esposa Pattie Boyd, también quiso levantarle este deportivo? Cosas de artistas.
Porsche 930 Turbo

Por último, te presentamos el Porsche 930 Turbo, uno de los coches de George Harrison más divertidos de conducir.

Como te comentábamos al principio de este artículo, George Harrison fue un apasionado de los monoplazas y no dudaba en cambiar la guitarra y el micrófono por el casco y los guantes para darse unas vueltas en algún bólido. Aquí le tienes a los mandos de un Lotus 18 del 61 pilotado en Donington 1979.

George piloteando un Lotus 18 de 1961
Ferrari Dino 246 GTC
Fruto de ese amor por la velocidad, también se dejaba caer de vez en
cuando por el Festival de Goodwood. En la edición de 1993 participó con un bicho artesanal denominado Light Car Company Rocket, similar al de la foto. Esa maravilla fue diseñada por el mismísimo Gordon Murray. Para que luego te digan que el dinero no da la velocidad.

Su devoción por la competición le llevó incluso a componer Faster, un tema en el que homenajeaba a sus ídolos de las carreras de F1. www.topgear.es





martes, 14 de marzo de 2017

McCartney lanzará demos inéditos con Elvis Costello

El viernes 22 de abril se celebra el Record Store Day, día en el que las tiendas de discos, los artistas y el público celebran la música a nivel internacional. Y para festejarlo, Paul McCartney tiene planeado lanzar tres demos inéditos que grabó junto al músico británico Elvis Costello y lo más interesante de su propuesta es que el material será vendido en formato cassette.

La producción lleva por título “Flowers In The Dirt – The Cassette Demos With Elvis Costello” e incluye los temas “I Don’t Want To Confess”, “Shallow Grave” y “Mistress & Maid”. Estos demos nacieron durante la grabación del disco “Flowers In The Dirt”, que se relanzará en formato de lujo el viernes 24 de marzo. 

Paul lanzará un cassette exclusivo con 3 pistas de #FlowersInTheDirt para el próximo Record Story Day que se realizará el 22 de abril”, dice descripción promocional del video que puedes revisar a continuación… www.futuro.cl



jueves, 9 de marzo de 2017

Sean Lennon comparte canción que escribió con Carrie Fisher

Sean Lennon ha compartido a través de la plataforma SoundCloud una canción titulada «Bird Song» que compuso junto a la actriz Carrie Fisher. Ambos eran buenos amigos, y de ello da fe el mensaje en Instagram que colgó el hijo del Beatle cuando se enteró de la muerte, el pasado 27 de diciembre, de la mujer que puso rostro a la princesa Leia: «Fue una de las mejores y más cercanas amigas que he tenido en mi vida».

En la nota que acompaña al tema Sean escribe que «Carrie y yo escribimos esta canción hace años». «Cuando murió, sentí que tenía que grabarla. Esto es solo una demostración sin mezclar, solo tuvimos unas pocas horas para grabarlo. Pero las letras que escribió conmigo creo que son maravillosas». Y añade: «Carrie y yo solíamos permanecer hasta el amanecer charlando y pontificando sobre la vida». «Fueron mis mejores momentos», finaliza.

El tema recuerda en algunos momentos a «Because», escrito por su padre, John Lennon, para el disco de The Beatles «Abbey Road». www.abc.es





lunes, 27 de febrero de 2017

Lanzan comic biográfico de John Lennon

Hace tres años se presentó en España, editada por Alfaguara, la novela biográfica de David Foenkinos (París 1974) dedicada a John Lennon (Liverpool, 1940-Nueva York, 1980). Ahora, hace sólo unos meses, Kraken Ediciones presentó su versión en cómic y tapa dura con guión de Córbeyran y diseño de Horne. Que nadie piense en uno de esos tebeos que se pueden leer de una sola sentada, porque la cantidad de información trasladada desde la biografía a estas poco más de ciento cincuenta páginas le da a este cómic una densidad difícil de procesar de un tirón.

El planteamiento narrativo de David Foenkinos en su intento de realizar una “autobiografía” de John Lennon, era ponerle en el diván de una psicoanalista vecina en el edificio Dakota de Nueva York, donde el líder de Los Beatles viviría sus últimos meses de vida acompañado de Yoko Ono y su hijo Sean. Allí en dieciocho sesiones de análisis aparecerá el Lennon que el escritor francés ha rastreado durante toda su vida; un Lennon muy alejado de esa última imagen del hombre pacífico de “Imagine” que transmitía en sus últimos trabajos. La primera confesión imaginada por Foenkinos nos da la primera pista de por dónde irán las sesiones: “Cuando coincidimos en el ascensor me mira usted de una manera extraña, con una neutralidad total. La gente lleva quince años mirándome raro. Ser yo supone no tener delante jamás a una persona normal”.

En alguna entrevista, David Foenkinos decía que él le daba una importancia muy relativa al psicoanálisis, y de hecho, el recurrir a unas sesiones de autoanálisis en su relato, no va más allá de colocar a su personaje ante una confesión sin trampas en lo que sería el final de su vida. No hay ningún intento de realizar un psicoanálisis al uso, sino de poner al protagonista en disposición de contarnos a sí mismo. El Lennon que aparece al final ante el lector es un joven marcado por la ausencia del padre y la obsesión por su madre: “cuanto menos la veía, más la quería. Ahora creo que el amor que uno experimenta es proporcional al que no recibe”; un Lennon bronco, asilvestrado, metido a temporadas en la drogadicción, marcado por la inseguridad permanente, con impulsos violentos, promiscuo, ególatra y un mal padre que desdeñó toda su vida a su primera mujer Cinthya y a su hijo Julian.

También es el hombre enamorado, recuperado y salvado para la vida por Yoko Ono: -“Si no hubiera sido por ella, John hubiera muerto a los veintisiete años”, afirma el autor, que sin ninguna duda absuelve a Yoko Ono de ese pecado fundamental que le han achacado los fans de Los Beatles desde que apareció en la vida de John. El hombre con un sentimiento continuo de culpa que parece encontrar en la vida sencilla familiar de sus últimos tiempos la redención de todos sus males.

Y todo eso contado en las viñetas en blanco y negro con una claridad narrativa que muchas veces se echa en falta en este medio en el que a veces el dibujante y el guionista se dejan llevar por el impulso de hacer otra cosa distinta a lo que es contar una historia con rigor.

David Foenkinos, que declaró que no tenía ninguna intención de que su autobiografía novelada se adaptara al cine, ha acertado de pleno con este cuidado cómic que incitará a más de dos lectores a ir al original. Un acierto muy recomendable. www.eldigitalcastillalamancha.es

sábado, 25 de febrero de 2017

Recordando a George Harrison (1943-2001)

George Harrison nació hace justo 74 años, por lo que los fans han aprovechado este día para recordar su vida y obra. Y es que en las redes sociales se ha podido apreciar una enorme cantidad de sentimientos para el que fuera el gran guitarrista de The Beatles.

Desde los hinchas de todas partes del mundo, así como medios de comunicación importantes como El País (España), The Sun (Inglaterra), NME (Inglaterra), Pitchfork (Estados Unidos), De Telegraaf (Holanda), Le Monde (Francia) y muchos más han sido los principales que dedican sus portadas al llamado 'Beatle Místico'.

Hay que recordar que las cenizas de Harrison fueron esparcidas en el Río Ganges, ubicado en la India. El guitarrista realizó colaboraciones con grandes músicos como Eric Clapton, Roy Orbison, Jeff Lynne, Bob Dylan y más, pero también ha servido de influencia para bandas como Oasis, The Strokes, Arctic Monkeys y muchas más.

George Harrison nació el 25 de febrero de 1943 y se convirtió en uno de los músicos más importantes de la historia del Rock. www.quarterrockpress.com

Recordando a George con algunos videos poco usuales:














lunes, 20 de febrero de 2017

Starr y McCartney, juntos de nuevo en un estudio

Los ex-Beatles Paul McCartney y Ringo Starr han tocado juntos en el estudio por primera vez en siete años. Así informa hoy en su cuenta de Twitter el que fuera batería de la legendaria formación de Liverpool.

Los veteranos músicos, los únicos integrantes vivos de “The Beatles” se reunieron el pasado fin de semana para trabajar en el último álbum de Starr.

Mediante un tuit, acompañado de una foto, Ringo dedicó unas palabras a su compañero McCartney: “Gracias por venir, colega, y por tocar. Gran bajo. Te quiero. Paz y amor“

A esa sesión de grabación de McCartney y Starr se unió también Joe Walsh, exmiembro del grupo estadounidense Eagles. Todo, según una segunda imagen divulgada tambiém por Ringo.

A la fiesta se unió también el productor Bruce Sugar, que trabajó en los últimos trabajos de Starr.

Ringo y Paul ya colaboraron en 2010 para un álbum que grabó Starr, “Y Not“, en el que McCartney tocaba el bajo en el tema “Peace Dream” y cantando “Walk With You“. www.kissfm.es

martes, 31 de enero de 2017

'Savile Row' al día de hoy

La calle Savile Row es mundialmente conocida como el lugar donde se llevó a cabo el último concierto de The Beatles el 30 de enero de 1969.

En ese lugar, la legendaria banda de Liverpool toco en la azotea del número 3 de esa calle.

Después de que comenzó el recital, los vecinos se quejaron del excesivo ruido y llamaron a la policía y así terminaba la trayectoria del ‘Cuarteto de Liverpool’.


Sin embargo, la calle Savile Row, no solamente es famosa por este acontecimiento cultural, sino que pertenece a uno distritos más distinguidos de la ciudad de Londres.

En el distrito de Mayfair, donde se encuentra esta calle, están las mejores tiendas de moda de la ciudad.
Y precisamente en Savile Row es mundialmente conocida por tener las sastrerías más tradicionales y exclusivas del mundo. Incluso es conocida como ‘The Golden mile of tailoring’, la milla de oro de la sastrería.

La calle fue construida en el siglo XVIII y su nombre conmemora a Lady Dorothy Savile, la esposa del arquitecto Lord Burlington. A principios del siglo XIX la aristocracia de la ciudad concedió gran importancia a la vestimenta masculina, donde incluso se dio origen al término de dandi.


Ante este panorama, George ‘Beau’ Brummel, hizo que muchos sastres se concentraran en una sola zona, en Cork Street, y con el paso del tiempo, los sastres ocuparon la calle de Savile Row.Desde entonces Savile Row conserva la tradición y distinción de ser la calle de los mejores sastres.

Cada una de las sastrerías tiene una gran lista de personalidades a las que han atendido o confeccionado al menos un traje.


Entre las personalidades que han pasado por esta calle se encuentran, el Príncipe Carlos, Alberto de Mónaco, Napoleón III, Winston Churchill, Charles de Gaulle. Además de luminarias del deporte y el espectáculo como Fred Astaire, Roger Moore, Muhhamad Alí o Daniel Craig.


Hoy en día, las sastrerías de la calle Savile Row realizan cerca de 10 mil trajes al año y facturan cerca de 30 millones de euros al año. Un traje de Saville Row cuesta entre mil 500 y 3 mil euros, en pesos entre 35 mil a 70 mil pesos mexicanos. www.aztecanoticias.com.mx

jueves, 19 de enero de 2017

Muere Magic Alex

Yanni Alexis Mardas, autoproclamado inventor y experto en seguridad, fue encontrado muerto el viernes 13 de enero en su piso de la calle Kanari, en Kolonaki, el barrio comercial de Atenas. Mardas, que tenía 74 años, sufría de neumonía; su fallecimiento debió ocurrir varios días antes.

Mardas ha pasado a la historia como Magic Alex, un apodo que le colocó John Lennon. Se había introducido en el círculo de los Beatles en 1966, tras poner en circulación su nothing box, una caja con luces que se encendían y se apagaban de forma aleatoria, sin posibilidad de apagarlas, supuestamente un buen complemento para los viajes con LSD.

Hasta entonces, Mardas se ganaba la vida arreglando televisores pero tenía labia y embaucó a los Beatles con sus ideas de desarrollar una pintura que cambiara de color o que invisibilizara cualquier objeto, por no hablar de un sol artificial o un campo de fuerza que rechazara a los intrusos. Algunas ocurrencias, es cierto, se adelantaban a su tiempo: estaba detrás de un teléfono que respondiera a la voz de su dueño y que identificara las llamadas entrantes; también especuló con introducir una señal inaudible que impediría que se pudieran hacer copias caseras de los discos.

Entusiasmados, los Beatles le pusieron a sueldo y, en 1968, le colocaron al frente de Apple Electronics, con el añadido de un paquete de acciones. Estaba en el meollo del pop; a su boda acudieron Lennon, George Harrison y Donovan. Se implicó tanto en las intimidades del grupo que participó en tareas repugnantes, como el encargo de emborrachar y seducir a la esposa de John, Cynthia Lennon; se pretendía que ella no planteara objeciones al inevitable divorcio, tras la llegada de Yoko Ono.

Incluso alentó a que los Beatles compraran una pequeña isla griega, para que materializaran una fantasía juvenil, a lo Guillermo Brown, de los cuatro de Liverpool. Aparentemente, no advirtieron la incoherencia (¡y el peligro!) de pasar largas temporadas viviendo bajo una dictadura de extrema derecha. Mardas aseguraba que nada había que temer: su padre era un alto funcionario de la policía y simpatizaba con los coroneles golpistas.

Inevitablemente, Magic Alex quedó en evidencia. Siempre podía alegar que estaba en fase de experimentación de sus invenciones, pero en 1968 prometió a los Beatles algo muy específico: diseñar un estudio de 72 pistas en el edificio de Apple Corps; el estándar de la industria musical eran las consolas de 8 pistas.

Cuando los Beatles entraron en aquel sótano, descubrieron que nada funcionaba, y eso que el plan original había sido reducido a una máquina de 16 pistas; el estudio ni siquiera tenía aislamiento acústico. Hubo que recurrir al fiel George Martin, bajo cuyas órdenes se instalaron dos eficientes grabadoras de 4 pistas prestadas por EMI. Con todo, Mardas se enquistó en su ficción de que Apple Electronics era una empresa prometedora; sólo fue despedido en 1969, cuando llegó Allen Klein, el implacable nuevo mánager de los Beatles.

Ya en los setenta, Mardas demostró ampliamente que su capacidad para engatusar no se limitaba a las estrellas del pop. A través de Constantino II, depuesto rey de Grecia, ofreció sus sistemas de protección en diferentes países. El entonces príncipe Juan Carlos de Borbón pidió que le blindara un coche pequeño de su propiedad; Mardas fue incapaz de realizar el encargo. Posteriormente, intentó venderle un Range Rover tan acorazado que resultaba difícil de conducir por las carreteras de Mallorca.

Mardas prefería ofertar coches nuevos de alta gama, cuyo precio se multiplicaba gracias a misteriosos procesos que garantizaban que resistirían granadas y proyectiles. Se suponía que detrás de sus negocios, con nombres como Alcom Devices, estaba el Sha de Persia, que adquirió varios modelos. Otros mandatarios fueron más desconfiados. Los guardaespaldas británicos del sultán de Omán pusieron a prueba uno de los Mercedes que Mardas había “protegido”: el vehículo explosionó. Una prueba similar, a petición del rey Husein de Jordania, reveló que no aguantaban una lluvia de balas.

Mardas desapareció en el mundo nebuloso de la seguridad privada y el antiterrorismo. Muy celoso de su reputación, emprendió querellas por difamación contra medios periodísticos en el Reino Unido y Estados Unidos que le retrataban como un estafador; en algún caso, consiguió indemnizaciones y retractaciones, alegando que él nunca había prometido aquellos fabulosos inventos (técnicamente, estaba en lo cierto: fueron los propios Beatles quienes alardearon de sus proyectos). En 2004, sacó a subasta en Christie’s algunos de los regalos de Lennon que conservaba, incluyendo dibujos y una guitarra Vox. Prometió entregar lo recaudado a organizaciones caritativas pero se perdió el rastro del dinero. elpais.com

McCartney demanda a Sony/ATV

Paul McCartney demandó hoy a Sony y ATV Music Publishing por sus derechos de autor en canciones de los Beatles. TMZ publicó documentos en los que McCartney afirma que readquirirá las canciones en 2018, como se lo permite la ley, pero Sony no aceptó transferir el copyright de las canciones (los mismos que una vez fueron comprados por Michael Jackson) sin una disputa legal previa.

Más tarde, un vocero de McCartney pudo confirmarle a Pitchfork que:

“Paul McCartney demandó hoy en la corte federal de Nueva York a Sony/ATV para confirmar su propiedad de los derechos de autor en las canciones que escribió junto a John Lennon y que grabaron con The Beatles. La demanda está en la Corte del Distrito Sur de Nueva York y lleva el número de caso número 17cv363”.

Esto nace por una ley sancionada en 1976, en la que Estados Unidos le permite a los autores de las canciones anteriores a 1978 reclamar los derechos sus obras a sus sellos discográficos después de 56 años. Es decir que en 2018, McCartney podría tener los derechos, solo dentro del territorio de Estados Unidos y sólo su mitad de las composiciones junto a Lennon. Por su parte, una vocera de Sony declaró que "estamos desilusionados que haya realizado la demanda que creemos que es innecesaria y prematura". www.indiehoy.com | www.adnradio.cl

George Harrison, en vinilo

El catálogo completo de George Harrison será re-editado en vinilo, a propósito del cumpleaños número 74 del ex Beatle.

Serán 13 los álbumes que integrarán este box set que será lanzado el próximo 24 de febrero, un día antes de que el fallecido artista hubiese cumplido años.


Desde "Wonderwall Music" y "Electronic Sound", discos que lanzó estando en The Beatles, hasta el álbum póstumo "Brainwashed" de 2002 estarán presentes en la edición.

Además de los discos, la colección incluirá una serie de fotografías inéditas del músico en formato de 12 pulgadas.

La celebración por el aniversario de Harrison también se reflejará en el lanzamiento de una edición extendida de su biografía de 1980 "I, Me, Mine". www.cooperativa.cl